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Si por algo se caracteriza nuestro territorio es por su gastronomía. La diferencia de paisajes que encontramos en Navarra hace una amalgama de climas, suelos, geografías y, cómo no, de sabores y especialidades en cada una de las zonas que la componen.

Verduras y carnes propias

Que Navarra sea una zona eminentemente rural hace que las extensiones de cultivo y la cultura de los pueblos y las familias en torno a las huertas de calidad se haya conservado a lo largo de los siglos como una tradición.

El sur, la Ribera de Navarra, siempre ha sido conocida por las fértiles huertas que, bañadas por el río Ebro han hecho de sus sotos una zona ideal para el cultivo de todo tipo de verduras y hortalizas, primando algunos tesoros de la tierra como son los espárragos, los pimientos, las alcachofas, el cardo… que tratadas con mimo se pueden encontrar en sabrosos platos de temporada en los restaurante de todo el territorio y, si tienes suerte, también fuera gracias al trabajo de la Denominación Navarra Reyno Gourmet llevando estos manjares fuera de nuestras fronteras.

De noroeste a noreste, las protagonistas son las carnes, sin dejar de lado la cultura de la huerta local, pero aquí abundan las ganaderías bobinas y ovinas que, proveen a los restaurantes y comercios de proteínas de calidad, con mucho sabor y con una larga tradición en su preparación que no encontrarás en otro lugar.

Otras joyas del territorio

La tradición ganadera y de pastoreo se hace patente en los distintos valles de Navarra. En el valle de Ultzama la tradición pastorera deja productos caseros y tradicionales como las cuajadas y quesos, con etiquetas como “Queso Idiazabal”, y en la zona pirenaica, los quesos tienen su propia denominación bajo el sello “Queso de Roncal”.

No podemos olvidar la cultura del vino de algunas de estas zonas, especialmente las que tornan el Camino de Santiago, ricas en patrimonio cultural y en bodegas que no se pueden dejar de visitar y catar sus productos, si bien es cierto que en los restaurantes, bares y vinotecas especializadas repartidas por el territorio encontrarás las mejores muestras para no quedarte con las ganas.

Algo heredado de generaciones anteriores es el gusto y el respeto por los ritmos lentos, que son la base de la sostenibilidad en cuanto a lo que la gastronomía se trata. Y, es que, los restaurantes y hogares se precian por seguir la corriente de las estaciones, aprovechando los productos de temporada para elaborar los menús y los platos, además de los mercados locales y el abastecimiento en las huertas familiares y de cercanía.

De esta forma, encontrarás setas, hongos y alcachofas en el otoño, el cardo y la escarola en el invierno, el sabroso espárrago de Navarra en la primavera, y las ensaladas, alubias verdes y el tomate durante el verano.